Escrito por Conejero Sánchez, Pedro Luis
Valdeobispo es un pequeño lugar de la Alta Extremadura situado en la margen izquierda del Alagón. Su exacta situación geográfica viene señalada por los 40° 05 m de Latitud Norte y los 2° 34 m de Longitud Oeste. Su altura sobre el nivel del mar es de 351 m. Tiene una población cercana al millar de habitantes y un término municipal aproximado de 42 kms. cuadrados.
Sobre el origen de su nombre existen una leyenda y las citas de tres autores que se han ocupado del tema hasta el presente.
La tradición oral tiene sólo un valor de existencia, según ella el nombre de Valdeobispo tendría su origen en una mera anécdota ocurrida en algún momento ignorado de la Historia, posterior en todo caso a la reconquista cristiana de estas tierras, allá por el siglo XII.
Cuenta la memoria popular que en cierta ocasión llegó a este pueblo un obispo -ha de suponerse fuera el de Coria, sede a la que pertenece en lo eclesiástico este lugar- en visita pastoral. Acompañado de su séquito, tomarían posada en la población para pasar la noche, restaurar las fuerzas perdidas en la jornada y aliviar el cuerpo de necesidades. Llegada la hora de la partida, el prelado se dirigiría personalmente al posadero e inquiriéndole por la deuda con él contraída por los servicios recibidos en la posada. El dueño, por hacer merced al obispo, le contestó: “De balde, obispo” y de ahí surgió el que sería nombre de la población.
A la vista de esta narración se nos ocurre preguntarnos: ¿Cual era el nombre anterior?, ¿era acaso un pueblo anónimo? Es obvia la falta de consistencia de tal leyenda. Su valor antropológico estriba en la constatación que nos ofrece de la capacidad de construcción mítica de los lugareños, así como de la existencia de un cierto grado de servilismo en su mentalidad. Dejaremos, pues, este camino cegado a la razón.
Como ya se ha dicho, tres han sido los autores que han tratado la cuestión del nombre de Valdeobispo, bien que de forma escasa y muy de pasada. El primero de ellos fue Paredes y Guillén. En su libro “Origen del nombre de Extremadura”, el erudito placentino deja simplemente apuntado de manera lacónica:
“Valdeastillas, Valdecañas, Valdefuentes,
Valdelacasa, Valdemorales, Valdeobispo:
todos reciben el nombre de Valle.”
Gutiérrez Macías, en la Revista de Estudios Extremeños, 1964, Tomo XX, dice literalmente:
“En el partido judicial de Plasencia y diócesis de Coria-Cáceres, en una ladera y entre enormes peñascos, se levanta el pueblo de Valdeobispo.
Concretando más, podríamos agregar que se halla junto al cordel de merinos que atraviesa la provincia, viniendo de Salamanca a Extremadura; está también en la mitad, aproximadamente, del camino que desde Coria usaban los Obispos para ir al palacio de verano que tienen en Lagunilla y lugar de descanso de la gran cabalgada que había de hacer para el traslado.
El pueblo debió de llamarse “Valle del Obispo” y después por corrección del nombre recibió el actual de Valdeobispo, versión que al parecer dio origen a esta denominación, aunque no sea exacta”.
Sánchez Bueno en “Aproximación a la Historia de Valdeobispo” hace un análisis etimológico del nombre considerando dos hipótesis. Ambas parten de la premisa de ser “Valle del Obispo” el primitivo nombre del pueblo. Posteriormente quedaría apocopado en “Valdeobispo”. La diferencia entre una y otra se encuentra en la razón de tal denominación.
Así podría pensarse, en primer lugar, que el nombre denotaría la pertenencia del lugar al obispado. Esta primera interpretación la rechaza, pues como bien dice Valdeobispo perteneció siempre al Señorío de Galisteo, siendo territorio de titularidad laica. Como segunda explicación cabría la posibilidad de que el nombre aluda al paso por estas tierras del obispo, cuando desde Coria se trasladara a Lagunilla en ciertas épocas del año. Aquí coincide con lo expuesto por Gutiérrez Macías, pero este segundo argumento tampoco tiene mucha mayor solidez que el anterior.
Si el obispo de Coria se trasladara regularmente a Lagunilla para pasar periodos de vacancia, cosa harto dudosa y enseguida vemos porqué, es de suponer pasara por su cámara episcopal -Santa Cruz de Paniagua-, donde el obispado poseía casa-palacio. Examinando los mapas de la zona se observa fácilmente que Santa Cruz queda más al Norte que Valdeobispo en el camino hacia Lagunilla y aproximadamente a la altura en que se encontraba, a un par de leguas al Oeste, el antiguo puente de Ahigal, el cual facilitaba el paso a la margen izquierda del Alagón.
Ahondando en esta reflexión es más lógico pensar que Santa Cruz de Paniagua no solamente fuera lugar de paso sino que, como dice Simón Arias-Camisón, M. en su “Historia Lírico-Amorosa de Santa Cruz de Paniagua”, era el lugar en donde el obispo de Coria tenía su residencia de verano. Era también cámara episcopal Ahigal. Teniendo en cuenta estos datos hemos de pensar que la ruta más probable hacia Lagunilla, saliendo de Coria, sería la que pasara por Santa Cruz y Ahigal, ya que siguiendo este camino la comitiva episcopal encontraría aposentos propios al final de cada una de las etapas del viaje.
Existe aún otro argumento de pura lógica; incluso si admitiéramos que por alguna razón el prelado, efectivamente, parara a descansar en Valdeobispo al ir y venir de Coria a Lagunilla, es obvio que lo haría porque ya habría allí una población establecida y, por supuesto, bautizada. ¿Que necesidad existiría, pues, de dar nombre a algo que ya lo tenía? Ninguna.
Hasta aquí queda dicho lo que se ha escrito sobre la toponimia del lugar. La hipótesis que sustentamos y pasamos a exponer intenta resolver la cuestión desde una perspectiva nueva.
Valdeobispo no ha sido nunca el “Valle del Obispo”, sino muy por el contrario y siempre “El obispo del valle”. El primitivo nombre del pueblo vendría dado en la lengua de los quirites, así sería bautizado como “Vallis episcopus”. ¿Por qué este nombre?, ¿cómo derivó hasta el actual? Estas cuestiones son relativamente fáciles de contestar, no tanto lo es saber quiénes y cuándo se lo impusieron.
Para hallar la causa de este nombre hay que retrotraerse un paso más en el análisis etimológico. La primera palabra del nombre “Vallis” es genitivo de “valls” y por tanto su traducción al castellano sería “del valle”. Por lo que respecta a “episcopus”, es nominativo de una palabra latina traída del griego episkopos. Este vocablo es compuesto del prefijo “epl”, presente en innumerables términos castellanos con el significado de “por encima”, y de “scopeo” que se puede traducir por “ojo”, si de sustantivo hablamos, o por “ver” si de verbo. El significado primitivo tanto en griego como en latín es inspector, vigilante, supervisor, etc.
En Atenas existía la figura del episcopos, comisario extraordinario que la “polis” enviaba a las ciudades dependientes para inspeccionar, administrar justicia y representar allí la autoridad metropolitana. Así mismo la Iglesia aplicó el nombre de obispo a los jefes de las iglesias desde muy antiguo y con el significado de “inspector”. Se encuentra ya esta denominación en los Hechos de los Apóstoles y en las Epístolas de San Pablo.
Conocidos los antecedentes etimológicos estamos en condiciones de responder a la primera de las preguntas enunciadas. No es difícil deducir que “Vallis episcopus” aludiría a la situación geográfica de la población y se podría traducir como “el inspector del valle”, “el vigilante del valle” o si se quiere “el ojo que domina el valle”, “el ojo que domina las tierras bajas”. En definitiva, Valdeobispo significaría “el lugar desde donde se ve el valle”.
Esta construcción puramente teórica puede ser corroborada comprobando la situación real del pueblo. Efectivamente, se halla enclavado en la ladera de una pequeña colina integrada en una cadena de ellas, pertenecientes a las últimas estribaciones en ese punto del Sistema Central. Esta ubicación es privilegiada en cuanto a dominio visual del territorio que se extiende hacia el sur en un escalón inferior. Desde aquí se contemplan las tierras de vegas del Alagón al Oeste y las del Jerte hacia el Este; al Sur el horizonte queda limitado por las sierras de Mirabel y del Puerto de los Castaños. Esta posición proporciona a Valdeobispo una extraordinaria importancia estratégica en tiempos y tierras de continua beligerancia, a la par de un singular valor estético que perdura hasta nuestros días.
En cuanto a la evolución del nombre desde “Vallis episcopus” hasta Valdeobispo, es sencilla. “Vallis” queda apocopado en Val, “episcopus” sigue la evolución propia de obispo y aparecerá una “d” epentética en medio. Todo ello conformará el topónimo actual.
Esta sería, salvo mejor opinión, la etimología correcta del nombre de Valdeobispo. Etimología que, amén de dejar abierta cualquier posibilidad acerca de quiénes fundaron el pueblo y en qué época, tiene una mejor contrastación empírica que cualquiera de las dadas con anterioridad.
BIBLIOGRAFIA